“El Parque Tezozomoc, punto importante para la conservación y la conciencia colectiva.”
Por Ahuizotl del Bosque
03 de junio del 2025
La creación de jardines en la mancha urbana es una tarea importante que lleva tiempo, desgraciadamente mucha gente se percibe ajena respecto a temas como vegetación, polinizadores urbanos o conservación; pondré de ejemplo el Parque Tezozomoc, un parque de 28 hectáreas con apenas 43 años de existencia, ubicado al noroeste de la alcaldía Azcapotzalco, entre la zona industrial de Naucalpan-Tlalnepantla y la zona habitada de Azcapotzalco, uno simplemente pensaría que ahí no hay nada más que los árboles que se plantaron, pasto para sentarse un rato y las clásicas aves urbanas como palomas, gorriones ingleses, zanates o patos domésticos, pero para uno que prácticamente vive aquí, las cosas cambian bastante al ver que mucha gente viene solo a “pasar el rato” e incluso gran variedad de animales que habitan aquí, en lo que podríamos llamar una “isla” en medio de un mar de concreto, smog y plantas exóticas. El querer saber más sobre toda la diversidad de aves, abejas y mariposas que aquí se encuentra es lo que me impulsó a adoptar la pequeña jardinera ubicada detrás del negocio que tenemos dentro de este parque (Figura 1).

Figura 1: Parte de la jardinera adoptada, ya con algunas plantas nativas establecidas.
Adoptar cualquier espacio público no es cosa sencilla, pues al ser un espacio totalmente abierto se encuentra accesible para todos y aquí comienza lo difícil, pues hay que hacer entender a la gente que estos espacios no son simples adornos, son algo más, son alimento y un refugio para la fauna que vive junto a nosotros en esta ciudad, para aquellas que nos visitan en invierno y porqué no, un “refugio mental” para la misma gente que visita este parque, para quienes solo “están de paso”. Para las familias que solo quieren sentarse a comer o a esperar que los niños bajen de los juegos; este lugar se ha convertido también en un lugar de descanso para mucha gente que se retira maravillada luego de ver un colibrí o decenas de mariposas bajar a alimentarse de las flores frente a ellos, justo cuando se encontraban disfrutando de una rebanada de jícama con harto chile y de un vaso de tepache (Figura 2).

Figura 2: Colibrí Berilo visitando flores de Tlacote en el jardín, muy cerca de donde la gente se sienta a comer.
Observando las reacciones de la gente es como uno se da cuenta que gran parte de la población no está familiarizada con la fauna urbana, y esto empeora en el caso de la vegetación chilanga, pues a pesar de estar siempre ahí, muy pocos se dignan realmente en saber qué es, si se encuentra sana, si le falta agua o sobre todo si de verdad debería estar ahí. Si para la fauna urbana cada vez hay menos espacio, la situación para nuestras plantas nativas es mucho peor, pues estas suelen ser retiradas rápidamente de cualquier lado, algo contradictorio para una ciudad con tantos parques, jardines, jardineras y camellones. Gracias al jardín la gente poco a poco presta más atención a su entorno, cada vez ven más mariposas o identifican que las anejas son diferentes una de otra, pero falta ahora que las plantas nativas sean reconocidas, y una forma de promover que la gente conozca y comience a admirarlas son proyectos como el de Nativas de las Calles, en el que han visto el valor social y biológico del Parque Tezozomoc y me compartieron varias ilustraciones de algunas “malezas” que viven aquí, como el Chichicastle manso Wigandia urens, un arbusto muy común pero totalmente desconocido por la gente, pues simplemente es tachado de planta indeseable (Figura 3).

Figura 3: ilustración de Chichicastle manso, cortesía de Nativas de las Calles.
La historia del Parque Tezozomoc es algo interesante, se trata de una réplica del Valle de México del siglo XVI, con los 5 grandes lagos al centro, montículos representando las principales cordilleras y algunas columnas señalando las principales alcaldías alrededor de los grandes lagos ¿existe un mejor sitio para propagar la palabra de las Plantas nativas?, claro que no, este es el parque perfecto para colocar tantas ilustraciones como sea posible, pues las columnas se encuentran en zonas transitadas por ciclistas, corredores y visitantes (Figura 4), indudablemente las voltean a ver, se acercan a leer un poco e incluso les toman foto y hasta las buscan por los alrededores, las plantas están siempre ahí pero nadie las ve, hasta que con algunas ilustraciones varios comenzaron a observarlas, como fantasmas que al fin decidieron revelar su forma.

Figura 4: los caminos del Tezozomoc lucen un poco diferentes con las ilustraciones, logrando que algunas personas desvíen la mirada un poco y comiencen a admirar de verdad su entorno.
La creación de jardines en medio de la mancha urbana, la difusión sobre la importancia de las especies nativas y sobre todo el cuidado del medio ambiente son tareas en extremo frustrantes, pues se carece de apoyo y recursos, pero cosas tan sencillas como ver a la gente poco a poco interesándose más en el tema al detenerse a apreciar las ilustraciones u observar las plantas silvestres en la banqueta le indican a uno que desistir ya no es opción, pues la labor da resultados y sigue avanzando, acciones aparentemente insignificantes como “pegar una simple estampa” o cuidar un espacio lleno de “malezas” están generando un cambio en cómo la gente ve las cosas y sobre todo, en la fauna urbana, ese componente pequeño pero importante para la ciudad que casi siempre pasa desapercibido para la mayoría, ¿o cuando fue la última vez que te detuviste a ver las plantas de aquel terreno baldío? el único lugar donde se pueden reunir las mariposas de tu colonia (Figura 5).

Figura 5: Esfinge de rayas blancas, una mariposa nocturna rara vez vista por la gente.
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